Préstamos
El problema clásico de tener libros: se los dejas a alguien y a los seis meses ni recuerdas a quién. Los préstamos de Lomos son eso y solo eso — saber dónde está cada ejemplar.
Prestar un libro
Los préstamos van sobre un ejemplar concreto, no sobre el título: si tienes el mismo libro en papel y en digital, se presta el de papel. Por eso un libro sin ejemplar registrado no se puede prestar — la app te dirá “Añade un ejemplar antes de poder prestarlo”.
- Abre la ficha del libro y ve a la pestaña Ejemplar.
- Pulsa Prestar.
- Rellena:
- Ejemplar — cuál sale de casa, si hay más de uno.
- A quién — el nombre. Es el único campo obligatorio.
- Contacto (opcional) — teléfono o email, para el recordatorio incómodo.
- Fecha de préstamo — hoy por defecto, pero puedes poner una fecha pasada si te acuerdas ahora de un libro que salió en mayo.
- Nota (opcional) — “se lo lleva de viaje”, “es de mi hermana”.

Ver lo que está fuera
Yo → Prestados ahora lista todos los ejemplares que están fuera de casa, del más reciente al más antiguo, con a quién se lo dejaste y desde cuándo.

En la Librería tienes el mismo dato como filtro: Préstamo → Prestado ahora / No prestado. Práctico para el inventario de “qué tengo aquí de verdad”.
Devolver
Cuando te lo devuelvan, pulsa Devolver en la pestaña Ejemplar. El préstamo no se borra: se cierra con la fecha de vuelta y pasa al Historial del ejemplar. Así queda el rastro de quién ha tenido qué a lo largo de los años.
Si te equivocaste al crearlo, Borrar lo elimina de verdad y sin preguntar. Usa Devolver para lo normal y Borrar solo para errores.
Los préstamos son de la casa
Todos los miembros ven los préstamos de la Librería y pueden cerrarlos: si tu pareja deja un libro a alguien, tú lo ves. Es información del objeto, no de la persona.
La excepción son los libros marcados como De préstamo (los que has leído pero no son de casa): esos son tuyos y solo tú los ves, así que tampoco tienen préstamos.
Lo que no hace
Ni fechas de devolución, ni avisos, ni notificaciones. Es un registro, no una biblioteca municipal — la conversación de “oye, ¿me devuelves…?” sigue siendo tuya.